
Harrison's Cave
Complejo de cuevas de caliza en Saint Thomas que recorres en un tren eléctrico subterráneo entre estalactitas y cascadas de agua cristalina. Reserva con antelación en temporada alta, ya que las entradas se agotan antes del mediodía.
Una isla donde el azul turquesa es solo el principio.
Barbados no se conforma con ser postal: aquí el ron se destila desde el siglo XVII, el surf rompe contra acantilados de coral y los autobuses pintan de amarillo las carreteras. Es el país que inventó el ron y que guarda una de las cuevas más espectaculares del Caribe; pequeña en tamaño, inmensa en carácter.
La red de autobuses amarillos y azules cubre las principales rutas y es ridículamente barata, aunque el servicio escasea en la costa este y tras caer la noche. Si quieres explorar el interior y los acantilados de Saint Joseph o Saint Lucy, alquila un coche: recuerda que se conduce por la izquierda y las rotondas exigen paciencia al principio. Los taxis no llevan taxímetro, así que acuerda el precio antes de arrancar.

Complejo de cuevas de caliza en Saint Thomas que recorres en un tren eléctrico subterráneo entre estalactitas y cascadas de agua cristalina. Reserva con antelación en temporada alta, ya que las entradas se agotan antes del mediodía.

Playa salvaje en la costa atlántica, famosa por la formación rocosa Soup Bowl y sus enormes rompientes. Es el epicentro del surf en la isla y un lugar para contemplar la fuerza del mar, no para bañarse con tranquilidad.

Mansión jacobea del siglo XVII en Saint Peter que incluye una destilería artesanal de ron. La visita combina la historia colonial de la casa, el molino de caña y una cata de sus añejos incluida en la entrada.

Mercado de pescado al sur de la isla que cobra vida cada noche, especialmente los viernes. Pide mahi-mahi o pez espada a la parrilla con salsa Bajan y acompaña con cou-cou o patatas fritas caseras.

Jardín tropical privado en Saint Joseph creado por el horticultor Anthony Hunte en el fondo de un barranco. Es un laberinto exuberante de orquídeas, helechos gigantes y senderos que parecen sacados de un cuento.

Única cueva marina accesible de Barbados, en North Point. En su interior hay piscinas naturales de agua cristalina donde viven las anémonas de mar que le dan nombre, con vistas abiertas al océano Atlántico.
🌸 Mejor momento: De enero a abril (temporada seca)
Alquila un coche al menos dos días: la costa este y el interior no tienen autobuses frecuentes y merecen la pena a tu ritmo. Recuerda que se circula por la izquierda.
Lleva protector solar biodegradable: en zonas de nado con tortugas y arrecifes está prohibido el uso de filtros químicos para no dañar el ecosistema marino.
Negocia el precio del taxi antes de subirte: no llevan taxímetro y las tarifas son fijas por trayecto; pide la tarifa oficial en el aeropuerto o en tu alojamiento.
Mañana paseando por el centro histórico de Bridgetown y el Garrison Savannah, declarados Patrimonio de la UNESCO. Tarde en Carlisle Bay para nadar entre tortugas y restos de naufragos. Cierra con cena en Oistins Fish Fry.
Visita por la mañana a Harrison's Cave. Después, sube a Bathsheba Beach para ver la resaca en Soup Bowl y almorzar en el pueblo. Por la tarde, paseo por Hunte's Gardens y cata en St. Nicholas Abbey.
Mañana en Animal Flower Cave y los acantilados de North Point. Tarde de descanso en Crane Beach o Bottom Bay. Atardecer con un cóctel de ron en la costa oeste.











