Alcazaba de Badajoz
Es la mayor alcazaba de España y un recinto islámico del siglo IX que domina toda la ciudad. Entre sus murallas se esconden jardines, baluartes y vistas panorámicas del río Guadiana.
Badajoz es la gran desconocida del oeste peninsular. Su casco amurallado, heredero de siglos de frontera, esconde una de las mejores escenas gastronómicas de Extremadura y vistas que llegan hasta Portugal.
El centro es plano y compacto; se recorre perfectamente a pie. Para visitar Mérida o cruzar a Elvas y Olivenza en Portugal, el coche es imprescindible.
Es la mayor alcazaba de España y un recinto islámico del siglo IX que domina toda la ciudad. Entre sus murallas se esconden jardines, baluartes y vistas panorámicas del río Guadiana.
Este alminar de planta octogonal del siglo XII se alza en el punto más alto de la Alcazaba y ofrece las mejores vistas de la ciudad y de la frontera portuguesa.
El corazón popular de Badajoz con sus casas blancas de trazado portugués, soportales de madera y ambiente de mercado. Es el lugar perfecto para empezar una ruta de tapas por el casco antiguo.
Levantada entre los siglos XIII y XVIII, mezcla elementos góticos, renacentistas y barrocos. Destacan su portada plateresca y el imponente retablo mayor del coro.
El Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo ocupa un antiguo hospital-prisión del siglo XVIII. Su colección permanente incluye obras de grandes firmas del arte actual en un edificio soberbio.
Construida en el siglo XVII como entrada principal a la ciudad amurallada, esta puerta monumental preside el histórico Puente de Palmas, el paso natural hacia Portugal durante siglos.
🌸 Mejor momento: Abril, mayo, septiembre y octubre
Los fines de semana las casas de comidas del casco antiguo se llenan sin avisar; reserva mesa con antelación o acércate antes de las 14:00 y las 21:00.
Si planeas cruzar a Portugal (Elvas u Olivenza), lleva el DNI o pasaporte; aunque no haya controles fijos, es obligatorio portar documentación en vigor.
Utiliza los aparcamientos públicos de la Alcazaba o de la calle Ronda del Pilar; circular por el centro histórico es complicado y muchas calles son peatonales o de residentes.
Sube a la Alcazaba por la mañana, recorre el Adarve y sube a la Torre de Espantaperros. Baja hacia la Plaza Alta para comer en una tasca tradicional y, por la tarde, visita la Catedral de San Juan Bautista y pasea por las calles del casco antiguo hasta el Castelar.
Dedica la mañana al MEIAC y a sus exposiciones temporales. Por la tarde, cruza el Puente de Palmas, fotografía la Puerta de Palmas y recorre el baluarte de la Trinidad y el sistema abaluartado al atardecer.
Aprovecha la proximidad para visitar Mérida, a menos de una hora en coche o tren. Dedica el día al Teatro Romano, el Templo de Diana y el Museo Nacional de Arte Romano; regresa a Badajoz para una última cena de tapas.