El Capricho de Gaudí
Vivienda modernista diseñada por Antoni Gaudí en 1883 para Máximo Díaz de Quijano. Destacan la torre mirador cubierta de cerámica, los ventanales de guillotina y los jardines que integran vegetación y arquitectura.
Comillas es mucho más que una postal de la costa cantábrica. Aquí el mar rompe junto a palacios de cuento, Gaudí dejó una de sus obras más personales y cada callejón guarda el rastro de la burguesía indianera. Ideal para una escapada sin prisas.
El casco histórico se recorre íntegramente a pie; en coche solo para llegar y aparcar en las zonas habilitadas de la entrada del pueblo. Si vienes desde Santander o Torrelavega, la línea de autobús ALSA tiene parada directa.
Vivienda modernista diseñada por Antoni Gaudí en 1883 para Máximo Díaz de Quijano. Destacan la torre mirador cubierta de cerámica, los ventanales de guillotina y los jardines que integran vegetación y arquitectura.
Residencia neogótica del primer Marqués de Comillas construida en el siglo XIX. Alberga un museo con mobiliario original, una capilla-panteón funeraria y un claustro de estilo veneciano.
Complejo neomudéjar y neogótico que fue seminario pontificio hasta los años ochenta. Sus claustros, la iglesia y la biblioteca se visitan en grupo guiado y son un hito del eclecticismo cántabro.
Playa urbana de arena fina y dorada situada a los pies del casco antiguo. Es accesible a pie desde cualquier punto del pueblo y suele lucir bandera azul durante la temporada estival.
Levantado sobre una loma junto al mar, guarda una de las esculturas funerarias más reconocidas de España: el Ángel Exterminador de Josep Llimona. Las vistas al Cantábrico desde su escalinata son espectaculares.
Paseo marítimo de finales del XIX que bordea el acantilado entre la playa y el puerto. Une el centro con el Palacio de Sobrellano y ofrece panorámicas constantes del mar y los edificios indianos.
🌸 Mejor momento: Junio a septiembre
Reserva la visita a El Capricho de Gaudí con semanas de antelación en verano: solo admite grupos reducidos y los horarios son estrictos.
Lleva calzado cómodo para subir desde la playa hasta el Palacio de Sobrellano y El Capricho: la cuesta es pronunciada y las calles son empedradas.
Aparca en la entrada del pueblo o en la zona del paseo marítimo; el centro histórico es peatonal y las plazas de aparcamiento son escasas.
Por la mañana, pasea por el casco antiguo desde la Plaza de Joaquín del Piélago hasta el paseo de la Costa. Al mediodía, báñate o descansa en la Playa de Comillas. Por la tarde, sube al Cementerio Viejo para ver el Ángel Exterminador y termina con una cena de pescado fresco en el puerto.
Dedica la mañana a la visita guiada de El Capricho de Gaudí y sus jardines. A continuación, recorre el Palacio de Sobrellano y su capilla-panteón. Por la tarde, explora los chalets indianos dispersos por el centro y toma un café en la terraza con vistas al mar.
Visita la Universidad Pontificia por la mañana, incluyendo sus claustros y la iglesia. Después, si tienes coche, desplázate diez minutos hasta San Vicente de la Barquera para comer y pasear por su casco medieval y la ría.