Cimadevilla y Cerro de Santa Catalina
El barrio de pescadores más antiguo conserva calles empedradas, casas de colores y murales. En el cerro, el Elogio del Horizonte de Chillida es el mirador obligatorio al atardecer.
Gijón despierta mirando al Cantábrico con la naturalidad de quien no necesita presumir. Entre el barrio marinero de Cimadevilla y la arena fina de San Lorenzo, la ciudad guarda una de las mejores escapadas del norte peninsular.
El centro se recorre a pie sin esfuerzo. La red de autobuses urbanos (EMT) conecta el casco histórico con Cabueñes y la Universidad Laboral. Para la costa occidental o el interior asturiano sí se agradece coche.
El barrio de pescadores más antiguo conserva calles empedradas, casas de colores y murales. En el cerro, el Elogio del Horizonte de Chillida es el mirador obligatorio al atardecer.
Mide casi dos kilómetros de longitud y está a cinco minutos a pie de la plaza Mayor. Sus aguas son frías, pero el paseo marítimo animado compensa cualquier baño breve.
Situado en Cabueñes, recrea los ecosistemas del Atlántico europeo. Es enorme: calcula dos horas y calzado cómodo para subir entre sus recintos de bosque nativo.
El edificio civil más grande de España tras El Escorial. Ahora alberga el LABoral Centro de Arte y se puede subir a la torre para ver la cuenca minera y el mar.
En la antigua estación del Norte, expone locomotoras de vapor y recrea la historia del carbón y el tren en la región. Ideal si viajas con niños o días de lluvia.
En el puerto deportivo, muestra fauna del Cantábrico desde rías a profundidad abisal. Los tiburones y los pulpos son las estrellas de la visita.
🌸 Mejor momento: Junio a septiembre
Si vas a cenar en sidrería un viernes o sábado, reserva mesa con varios días de antelación; las de la calle Corrida y el barrio de La Arena se llenan enseguida.
Para subir al Jardín Botánico o a la Universidad Laboral usa la línea 10 de la EMT; el centro es llano, pero estas zonas altas cansan si caminas todo.
El paseo de San Lorenzo tiene escalones al arena; si buscas acceso directo sin obstáculos, la Playa de Poniente tiene rampas y aparcamiento más cómodo.
Por la mañana, pierdete entre las casas de pescadores de Cimadevilla y sube al Cerro de Santa Catalina para ver el Elogio del Horizonte. Baja al Puerto Deportivo, visita el Acuario y almuerza con vistas a los mástiles. Por la tarde, tumbate en San Lorenzo o pasea su paseo marítimo hasta el Rinconín. Cena en una sidrería de la calle Corrida.
Dedicale la mañana al Jardín Botánico Atlántico en Cabueñes; lleva calzado cómodo. Por la tarde, visita la Universidad Laboral: recorre su patio, sube a la torre y entra en el LABoral Centro de Arte. Termina con la puesta de sol en la Playa de Poniente.
Visita el Museo del Ferrocarril en la antigua estación del Norte y da un paseo por el barrio de La Arena. Si te queda tiempo, vuelve a San Lorenzo para un último baño o unas rabas en el puerto antes de marcharte.