Palacio del Infantado
Su patio de los Leones es una joya del gótico isabelino que no tiene parangón en otros palacios españoles. La fachada de sillares y los artesonados mudéjares requieren una visita guiada para acceder a las plantas nobles.
A orillas del río Henares, Guadalajara atesora un centro histórico compacto cargado de historia ducal y mudéjar. Es el punto de partida perfecto para perderse entre lavanda, pueblos de piedra y el legado de los Mendoza.
El casco antiguo es completamente peatonal y se recorre a pie en menos de una hora. Para excursiones a pueblos de la Alcarria como Brihuega o Pastrana sí necesitarás coche propio o taxi, ya que las líneas de autobús son escasas los fines de semana.
Su patio de los Leones es una joya del gótico isabelino que no tiene parangón en otros palacios españoles. La fachada de sillares y los artesonados mudéjares requieren una visita guiada para acceder a las plantas nobles.
Es el único resto visible del alcázar andalusí que dominó el valle del Henares antes de la reconquista. Desde su base se lee claramente la traza medieval de la muralla que cercaba la ciudad.
Ocupa el edificio barroco de la antigua Universidad de Santa Catalina, fundada en el siglo XVI. Sus salas recorren la arqueología de la Alcarria, la pintura religiosa y la etnografía rural de la provincia.
Construida a principios del siglo XVI, destaca por su portada plateresca y el retablo renacentista que guarda en su interior. Está ubicada cerca del Palacio del Infantado, por lo que se visita en el mismo paseo por el centro.
Este mausoleo neobizantino de principios del siglo XX sorprende por su cúpula de escamas cerámicas azules en un entorno ajardinado. Se encuentra en el Parque de la Concordia, a cinco minutos a pie del casco histórico.
Conserva una de las torres mudéjares mejor conservadas de la provincia, levantada en ladrillo con arcos entrecruzados. El interior fue reconstruido tras la Guerra Civil, pero la torre y la portada barroca mantienen su carácter original.
🌸 Mejor momento: Abril, mayo, junio, septiembre y octubre
La visita al interior del Palacio del Infantado es obligatoriamente guiada en grupo; reserva plaza con varios días de antelación, especialmente en fines de semana.
Si viajas en julio o agosto, acércate a Brihuega para ver la floración de la lavanda, pero reserva alojamiento con meses de anticipación porque la zona colapsa.
El centro es completamente peatonal: utiliza el aparcamiento de la Plaza de Santo Domingo o el entorno de la estación de Renfe y olvídate del coche dentro de la ciudad.
Por la mañana, visita guiada al Palacio del Infantado para descubrir su patio de los Leones y los artesonados. A continuación, recorre la Capilla de Luis de Lucena y la Iglesia de San Ginés. Por la tarde, sube al Torreón de Alvar Fáñez y pasea por la Plaza Mayor antes de cenar en alguna taberna de la calle Mayor.
Dedica la mañana al Museo de Guadalajara, ubicado en el antiguo palacio universitario, y al Panteón de la Duquesa de Sevillano en el Parque de la Concordia. Por la tarde, recorre los jardines de la Concordia y el entorno del Palacio de la Diputación, un ejemplo de arquitectura historicista del siglo XIX.
Recoge el coche y dirígete a Brihuega para visitar la Iglesia de San Miguel y los jardines de la Fábrica de Paños; si es verano, los campos de lavanda estarán en plena floración. Por la tarde, continúa hasta Pastrana para recorrer su Palacio Ducal y la Iglesia-Colegiata antes de regresar a Guadalajara.