Catedral de Santa María
Su fachada barroca es una de las más espectaculares de España y su torre de 93 metros ofrece vistas de la huerta y la ciudad. Entra por la puerta de los Apóstoles y no te pierdas el museo catedralicio con obras de Salzillo.
Murcia es esa ciudad que sorprende al primer paseo: catedral barroca, tapas generosas y una huerta que llega hasta el casco antiguo. Aquí el viaje se mide en calas del Mar Menor, bares de zona Floridablanca y atardeceres sobre la noria de Abarán. Te cuento cómo organizar tu escapada sin perder tiempo ni dinero.
El centro de Murcia es cómodo a pie, pero para visitar la huerta, el Valle de Ricote o las playas del Mar Menor necesitarás coche o autobús interurbano. La red de tranvía y autobús urbano cubre bien los barrios, aunque los fines de semana reduce frecuencias. Si aparcas en el centro, usa los aparcamientos subterráneos de la Plaza Cruz Roja o Santo Domingo.
Su fachada barroca es una de las más espectaculares de España y su torre de 93 metros ofrece vistas de la huerta y la ciudad. Entra por la puerta de los Apóstoles y no te pierdas el museo catedralicio con obras de Salzillo.
Salón árabe, biblioteca neogótica y patio climatizado resumen la opulencia burguesa del siglo XIX. La visita guiada dura unos 45 minutos y merece la pena reservar con antelación en fines de semana.
Reúne las procesiones escultóricas de Francisco Salzillo, incluido el famoso Belén que se exhibe en Navidad. Está en el convento de Jesús y la entrada incluye una audioguía muy completa.
Es el primer jardín botánico de España, creado en el siglo XVIII bajo el reinado de Carlos III, y sigue siendo el pulmón verde del centro. Pasea entre naranjos y palmeras antes de tomar un café en sus bancos de hierro forjado.
Las ruinas del castillo, coronadas por el Cristo de 14 metros, dominan la huerta desde el siglo XI. El acceso es gratuito y el atardecer desde allí es el secreto mejor guardado de los murcianos.
Es la playa de referencia de la capital, con arena fina, paseo marítimo y aguas tranquilas del Mar Menor. Llega antes de las 11:00 para aparcar con facilidad junto al paseo y comer en un club náutico o chiringuito local.
🌸 Mejor momento: Mayo, junio y septiembre
Reserva la visita al Real Casino con al menos 48 horas de antelación los fines de semana, ya que el aforo es limitado y se suele completar.
Si buscas playa, evita La Manga en julio y agosto por atascos; Santiago de la Ribera o Los Alcázares tienen aparcamiento más accesible y ambiente local.
En primavera y otoño llévate una chaqueta para la noche aunque el día pegue fuerte; la humedad de la huerta baja la temperatura de forma brusca.
Por la mañana, recorre la Catedral, la Plaza del Cardenal Belluga y el Real Casino con visita guiada. Al mediodía, baja por la Trapería hasta la Plaza de las Flores para tapear: prueba la marinera y el zarangollo. Por la tarde, pasea por el Jardín de Floridablanca y termina con una cerveza en la zona de Santa Clara.
Visita el Museo Salzillo por la mañana, cuando hay menos grupos, y luego sube al Castillo de Monteagudo para ver la huerta desde las alturas. A la hora del almuerzo, acércate a un ventorro de la huerta para comer michirones o arroz con conejo. Regresa a la ciudad para cenar en el barrio del Carmen.
Sal temprano hacia Santiago de la Ribera: date un baño en el Mar Menor, pasea por el paseo marítimo y come un caldero en un chiringuito de la orilla. Por la tarde, si te queda tiempo, acércate a la Noria de Abarán o relájate en los baños de lodo de San Pedro del Pinatar antes de volver.