
Catedral de San Salvador y Cámara Santa
Su torre gótica domina el casco antiguo y en su Cámara Santa se venera el Santo Sudario de Oviedo. Subiendo a la torre se obtiene una de las mejores panorámicas de la ciudad y de las montañas que la rodean.
Oviedo guarda el alma de Asturias entre calles empedradas, palacios barrocos e iglesias milenarias. Aquí la sidra se escancia con arte, la fabada reconforta y cada rincón del casco antiguo invita a dejarse llevar. Una ciudad humana, culta y sin prisa, perfecta para un fin de semana largo.
El casco histórico es completamente peatonal y se recorre cómodamente a pie. Para subir al Monte Naranco o a San Julián de los Prados existen líneas de autobús urbano frecuentes. No necesitas coche en la capital, salvo que vayas a hacer excursiones a la costa o a los Picos de Europa.

Su torre gótica domina el casco antiguo y en su Cámara Santa se venera el Santo Sudario de Oviedo. Subiendo a la torre se obtiene una de las mejores panorámicas de la ciudad y de las montañas que la rodean.
Este antiguo palacio de Ramiro I, convertido en iglesia, es la joya del arte asturiano y Patrimonio de la Humanidad. Se alza en el Monte Naranco a tres kilómetros del centro y sus vistas sobre Oviedo son espectaculares.
Es la iglesia prerrománica mejor conservada de Europa, famosa por sus pinturas murales del siglo IX. Se encuentra en el barrio de Pumarín, accesible en autobús urbano desde el centro.
Ha sido el corazón comercial de Oviedo desde la Edad Media, con sus soportales y puestos de productos locales. Hoy es el lugar ideal para comprar queso gamoneu, embutidos y sidra antes de tomar un vermú.
Reúne obras desde el Renacimiento hasta la vanguardia, con piezas de Goya, Sorolla o Chillida. La entrada es gratuita y su ubicación entre la calle Santa Ana y la Rúa conecta directamente con el casco histórico.
Es el parque urbano más grande de la ciudad, un romántico jardín inglés lleno de robles centenarios y pavos reales. Cruza el centro de Oviedo de punta a punta y es perfecto para un paseo entre monumentos.
🌸 Mejor momento: Mayo, junio y septiembre
Reserva entrada gratuita para Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo en la web de Patrimonio Nacional; se agotan días antes, sobre todo en puentes.
El casco antiguo es muy empinado: lleva calzado cómodo y evita tacones en las calles del Fontán o la Rúa.
En Gascona los escanciadores suelen ofrecer el primer culín de sidra gratis para que pruebes; si no te gusta amarga, pide sidra achampanada o natural.
Por la mañana, recorre la Plaza de la Constitución y visita la Catedral de San Salvador, incluyendo su Cámara Santa y el claustro. Al mediodía, baja a la Plaza del Fontán para comer en alguna de las cocinas económicas del entorno y recorre el Mercado. Por la tarde, pasea por el Campo de San Francisco hasta la Escandalera y remata con una cena de cachopo y sidra escanciada en la calle Gascona.
Sube al Monte Naranco en autobús urbano para visitar Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, ambos Patrimonio de la Humanidad. A la vuelta, desciende a pie o en bus hasta San Julián de los Prados para admirar sus pinturas medievales. Por la tarde, entra en el Museo de Bellas Artes de Asturias y termina con un paseo por la calle Uría y el barrio de El Fontán.
Empieza en el Teatro Campoamor, sede de los Premios Princesa de Asturias, y recorre el barrio de Veguini con sus murales y tiendas de diseño. Come una fabada en una casona del centro y aprovecha la tarde para comprar queso y vermú en las tiendas de la Rúa. Si te queda tiempo, sube al Monte Naranco a pie por la senda para ver el atardecer sobre la ciudad.
