Ermita de San Saturio
Excavada en la roca rojiza sobre el río Duero, esta ermita barroca del siglo XVIII es el emblema fotográfico de Soria. El acceso por una gruta artificial y las vistas del valle la convierten en parada obligada al amanecer.
Soria es la sorpresa que guarda la Meseta Norte: una capital humanista, pueblos de piedra intactos y lagunas de alta montaña a pocos kilómetros del casco urbano. Aquí el románico se mira en el Duero, la historia celta yace en Numancia y los bosques de pino silvestre no necesitan presentación. Si buscas destinos sin masificación, esta guía te da las claves para 2026.
La capital se recorre sin problema a pie; el centro histórico es compacto y el paseo del Espolón conecta los principales monumentos. Para salir a Numancia, la Laguna Negra o el Cañón del Río Lobos necesitas coche propio, ya que los autobuses interurbanos son poco frecuentes y no cubren todos los pueblos de interés.
Excavada en la roca rojiza sobre el río Duero, esta ermita barroca del siglo XVIII es el emblema fotográfico de Soria. El acceso por una gruta artificial y las vistas del valle la convierten en parada obligada al amanecer.
Situado en la orilla del Duero, conserva uno de los claustros románicos más singulares de España, con arcos de medio punto entrelazados. Es un espacio pequeño pero densamente cargado de historia medieval.
Yacimiento celtibérico y romano en Garray, famoso por el asedio de Escipión y la resistencia de sus habitantes. El museo de interpretación y la recreación de las casas ayudan a entender su importancia estratégica.
A más de 1.700 metros en la sierra de Urbión, este embalse glaciar rodeado de pinares es accesible en coche hasta casi sus orillas en verano. El sendero que la circunda es corto, pero el paisaje es de alta montaña pura.
El centro neurálgico de la capital soriana alberga la concatedral renacentista y una de las plazas castellanas más elegantes. Es el lugar ideal para tomar el pulso a la ciudad antes de adentrarte en los pueblos.
Este parque natural, compartido con Burgos pero accesible desde Ucero, ofrece una garganta de paredes calizas y un bosque de ribera excelente para una ruta a pie de pocos kilómetros. La ermita de San Bartolomé, en su interior, es un hito románico.
🌸 Mejor momento: Mayo-junio y septiembre
Si viajas en coche, reposta antes de salir de la capital; las gasolineras en la zona de la Laguna Negra y el Cañón del Río Lobos son escasas y cierran temprano.
En la capital, muchos bares sirven la tapa gratis con la bebida, una costumbre que sobrevive con generosidad en el centro histórico.
Calzado de montaña obligatorio para la Laguna Negra incluso en verano: el terreno es rocoso y suele estar húmedo por la sombra del bosque.
Empieza en la ermita de San Saturio al abrir para evitar grupos y disfrutar la luz matinal sobre el Duero. Vuelve por el paseo del Espolón, almuerza en el centro, visita el Monasterio de San Juan de Duero y termina en la Plaza Mayor y la concatedral al atardecer.
Por la mañana, recorre el yacimiento de Numancia en Garray, a solo ocho kilómetros de la capital. Por la tarde, sube en coche a la Laguna Negra, realiza el sendero del mirador y regresa para cenar en Soria.
Desplázate al parque natural del Cañón del Río Lobos, accediendo por la ermita de San Bartolomé, para una caminata de tres o cuatro horas. Por la tarde, pasea por Calatañazor, uno de los pueblos medievales mejor conservados de la provincia, antes de volver.