
Promenade des Anglais
El paseo marítimo por excelencia. Sus siete kilómetros de palmeras y bancos azules son el corazón de la ciudad, ideal para correr o ver el amanecer sobre la Baie des Anges.
Niza es esa ciudad que huele a lavanda y salitre a partes iguales. Entre su casco antiguo de colores cálidos y la famosa Promenade des Anglais, guarda un ritmo francés relajado que invita a dejarse llevar. Aquí desayunar un café au lait con una fougasse es todo un ritual.
El centro de Niza es perfectamente recorrible a pie, especialmente entre el casco antiguo y la zona del puerto. Para trayectos más largos, el tranvía T1 y T2 conecta el aeropuerto, la estación de tren y los barrios principales con un billete sencillo de 1,70 €. Un coche solo es útil si planeas excursiones a pueblos de la Provenza o la Cornisa; en la ciudad es más un estorbo que una ventaja.

El paseo marítimo por excelencia. Sus siete kilómetros de palmeras y bancos azules son el corazón de la ciudad, ideal para correr o ver el amanecer sobre la Baie des Anges.

Laberinto de calles estrechas con fachadas ocres y rosas. Aquí se esconden la catedral de Santa Reparata, el mercado de las flores y las mejores soccas del Cours Saleya.



Funciona por las mañanas de martes a domingo con puestos de flores, especias y productos locales. Los lunes se transforma en mercadillo de antigüedades; llega antes de las 11:00 para evitar aglomeraciones.

Más tranquilo que la zona turística, con edificios de colores pastel y barcos de pesca. Es el punto de salida de los ferris a la isla de Sainte-Marguerite y un buen lugar para cenar lejos del bullicio.
🌸 Mejor momento: Mayo, junio y septiembre
El agua de los baños de la playa es de guijarros, no arena; lleva calzado de río o neopreno para entrar sin torcerte un tobillo.
Muchos museos municipales son gratuitos el primer domingo de mes; planifica la visita al Matisse o al Museo de Arte Moderno en esa fecha.
En el tranvía del aeropuerto al centro debes validar el billete antes de subir; los controles son frecuentes y la multa supera los 50 €.
Empieza con un paseo matutino por la Promenade des Anglais hasta el Hotel Negresco. Sube a la Colina del Castillo para las vistas panorámicas. Baja al Vieux Nice para perderte por sus calles, almorzar una socca en el Cours Saleya y visitar la catedral de Santa Reparata. Acaba con un aperitivo en Place Rossetti.
Por la mañana, toma el autobús 15 o 22 hasta el Museo Matisse en Cimiez; pasea entre las ruinas romanas y los jardines de olivos. Vuelve al centro para comer en el mercado de las flores. Por la tarde, desciende hacia el Port Lympia, toma un café viendo los barcos y reserva mesa en alguno de sus restaurantes de pescado para cenar.
Coge el tren dirección Menton y baja en Èze-sur-Mer; sube a pie o en bus al pueblo medieval de Èze para ver su jardín exótico. Regresa al tren y continúa hasta Mónaco: visita el Palacio para el cambio de guardia (11:55), el Jardín Exótico y da una vuelta por el puerto de Fontvieille antes de volver a Niza para cenar.






