
Baños Romanos
Complejo arqueológico del siglo I d.C. con piscinas termales, templos y museo. Es el corazón de la ciudad, junto a la abadía, y la visita obligatoria para entender el origen de Bath.
Una ciudad hecha de piedra dorada, agua caliente y siglos de historia.
Bath es una de las pocas ciudades del mundo Patrimonio de la Humanidad en su totalidad, y se nota en cada fachada de piedra dorada. Aquí las termas romanas conviven con el salón de baile georgiano más grande de Inglaterra y calles que parecen escenario de una novela de Jane Austen, quien por cierto la eligió como hogar.
El casco histórico es compacto y casi todo se hace a pie; el adoquín y las cuestas son parte del encanto. Para llegar, el tren desde Londres-Paddington tarda unos 80 minutos y deja en la propia estación de Bath Spa. No necesitas coche: el aparcamiento en el centro es escaso y caro, y los autobuses locales cubren los barrios periféricos.

Complejo arqueológico del siglo I d.C. con piscinas termales, templos y museo. Es el corazón de la ciudad, junto a la abadía, y la visita obligatoria para entender el origen de Bath.

La fila de treinta viviendas georgianas en media luna más famosa del país. El número 1 está amueblado con piezas de época y permite imaginar la vida del siglo XVIII.

Iglesia gótica del siglo XV con una fachada oeste tallada en piedra de Bath y vidrieras que iluminan el interior. Subir a la torre ofrece una panorámica de 360 grados del centro.

Uno de los pocos puentes de Europa con comercios a ambos lados de la calzada. Cruza el río Avon y es especialmente fotogénico al amanecer desde la presa de aguas abajo.

Spa contemporáneo que aprovecha las aguas termales naturales de la ciudad. Su piscina en azotea, abierta al cielo, es una experiencia única al atardecer.

Plaza circular rodeada de casas georgianas diseñadas por John Wood Padre e Hijo. Fíjate en los frisos con símbolos masónicos y en el árbol central, plantado en el siglo XVIII.
🌸 Mejor momento: Mayo, junio y septiembre
Si vienes en coche, deja el vehículo en alguno de los aparcamientos disuasorios del extrarradio con lanzadera al centro; aparcar en el casco histórico es caro y las plazas son escasas.
Reserva entradas para los Baños Romanos y Thermae Bath Spa al menos dos semanas antes en primavera y verano; se agotan con facilidad.
Lleva calzado cómodo e impermeable: las calles son empedradas, irregulares y con cuestas que castigan los tobillos y hacen inútil cualquier tacón.
Por la mañana, visita los Baños Romanos con audioguía; después, entra en Bath Abbey y sube a la torre si te lo permiten las rodillas. Almuerza cerca de Abbey Churchyard y, por la tarde, cruza el Pulteney Bridge y pasea por los Parade Gardens.
Recorre a pie Royal Crescent y The Circus a primera hora, sin multitudes. Al mediodía, entra al nº 1 Royal Crescent o al Holburne Museum. Cierra el día en Thermae Bath Spa: reserva sesión de dos horas para la piscina termal en la azotea.
Alquila coche unas horas o únete a una excursión para ver Lacock y Castle Combe, dos pueblos de los Cotswolds a menos de media hora. Si prefieres quedarte en Bath, haz la ruta hasta Prior Park Landscape Garden y contempla el puente palladiano sobre el lago.











