
Medina de Fez el-Bali
Patrimonio de la Humanidad desde 1981 y mayor zona peatonal del planeta. Sus callejuelas albergan más de trescientos zocos donde artesanos tejen, tallan y hornean siguiendo técnicas medievales.
Fez despierta los sentidos desde el primer paso por sus puertas. Es la ciudad imperial que guarda el alma artesana de Marruecos en un laberinto de nueve mil callejuelas donde el tiempo parece haberse detenido en el siglo XIV. Recorrerla exige paciencia, curiosidad y ganas de perderse para encontrar rincones que ningún mapa detalla.
En Fez no necesitas coche para visitar la ciudad. La medina es peatonal y el taxi es la mejor opción para trayectos entre la estación, el aeropuerto y los diferentes barrios. Para excursiones a Volubilis o Meknes, el tren o un conductor privado son más prácticos que alquilar vehículo.

Patrimonio de la Humanidad desde 1981 y mayor zona peatonal del planeta. Sus callejuelas albergan más de trescientos zocos donde artesanos tejen, tallan y hornean siguiendo técnicas medievales.

Fundada en el siglo IX, alberga una de las bibliotecas más antiguas del mundo y una universidad que sigue en activo. Solo los musulmanes acceden al interior, pero su fachada y el patio visible desde la calle impresionan por la sobriedad geométrica.
El panorama más fotografiado de Fez se contempla desde las terrazas de las tiendas de piel que rodean este conjunto de cubas de tinte. El proceso de curtido con cal y agua de paloma sigue siendo manual y genera un olor intenso que se mitiga con una ramita de menta.

Joyero de la arquitectura merínide construido en el siglo XIV que funcionó como escuela coránica. Su patio de mármol, la madera cedrada tallada y los azulejos zellige alcanzan aquí una perfección que justifica la entrada.
Bjørn Christian Tørrissen / Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0Puerta principal de acceso a la medina, revestida de azulejos azules y verdes en su cara interior. Marca el límite entre la ciudad nueva y el Fez el-Bali, y desde ella arranca la animada calle Talaa Kebira.

Antiguo funduq, posada para mercaderes, reconvertido en museo de artes y oficios de la madera. Su patio porticado y la terraza superior ofrecen una de las mejores vistas del casco antiguo.
🌸 Mejor momento: Abril, mayo, septiembre y octubre
No sigas a desconocidos que se ofrecen a guiarte por la medina sin acreditación; suelen exigir dinero al final del recorrido y no aportan información fiable.
Lleva calzado cerrado y antideslizante, especialmente si visitas las curtidurías, ya que el suelo de piedra está desgastado y puede haber restos resbaladizos de tintes.
Cambia dinero solo en bancos u oficinas autorizadas; el dirham marroquí es una divisa controlada y está prohibido su cambio fuera del país.
Entra por Bab Bou Jeloud y recorre la calle Talaa Kebira hasta la Madraza Bou Inania. Continúa hacia la Madraza Attarine, contempla la fachada de la mezquita de al-Qarawiyyin y visita el Museo Nejjarine. Termina el día subiendo a las Tumbas de los Merínides para ver la medina a contraluz.
Dirígete a primera hora a las Curtidurías de Chouwara, cuando el sol es suave y el olor menos intenso. Pasea por el zoco de los tejidos, el de los tintoreros y el de los herreros. Por la tarde, date un baño en un hammam tradicional para descansar las piernas.
Explora Fez el-Jedid, observa la arquitectura del exterior del Palacio Real y pasea por los Jardines Jnan Sbil. Cruza el barrio del Mellah y sube al fuerte Borj Nord, que alberga un museo de armas y ofrece una panorámica completa de la ciudad.