
Parque Nacional del Banc d'Arguin
Patrimonio de la Humanidad donde el desierto besa el Atlántico. Se accede en piroga desde Iwik o en 4x4 para avistar colonias de aves migratorias entre dunas y shallows.
Dunas, bibliotecas del desierto y el tren más largo del mundo.
Mauritania es el umbral entre el Magreb y el África subsahariana, un país de inmensas dunas, antiguas ciudades oasis y un tren de mineral que atraviesa el Sáhara. Aquí el desierto no es un fondo decorativo: es el protagonista absoluto de cada trayecto.
En Nouakchott los taxis compartidos azules y amarillos recorren la capital a bajo precio. Para salir de la ciudad, necesitarás un todoterreno con conductor experto, ya que las carreteras se desvanecen en pistas arenosas donde el asfalto es inexistente.

Patrimonio de la Humanidad donde el desierto besa el Atlántico. Se accede en piroga desde Iwik o en 4x4 para avistar colonias de aves migratorias entre dunas y shallows.

Considerada la séptima ciudad santa del islam, conserva bibliotecas coránicas medievales entre sus calles de arena. Es la puerta de entrada al Adrar y un testimonio vivo del comercio transsahariano.

Antigua ciudad oasis declarada Patrimonio de la Humanidad, famosa por su kasbah en ruinas sobre el borde del desierto. El ascenso a pie ofrece una panorámica brutal del vacío sahariano.

Manantial de agua termal enclavado en el macizo del Adrar, rodeado de palmeras datileras. Es parada obligatoria para descansar entre el cruce de pistas hacia Chinguetti.

Une Zouérat con Nouadhibou en uno de los trayectos ferroviarios más largos del planeta. Los vagones de pasajeros son rudimentarios; el viaje es duro, polvoriento y absolutamente inolvidable.

Segundo monolito más grande del mundo tras el Uluru australiano, situado en la llanura desértica cerca de Tmeimichat. Su silueta negra emerge del horizonte como un guardián de piedra.
🌸 Mejor momento: Noviembre a marzo
Contrata un 4x4 con conductor local para salir de Nouakchott; las pistas del desierto cambian con cada tormenta de arena y un GPS no sustituye la experiencia de quien conoce los camellos de referencia.
Lleva siempre efectivo en ouguiyas; los cajeros automáticos escasean fuera de la capital y muchos alojamientos del Adrar solo aceptan dinero en metálico.
Protege tus equipos electrónicos del polvo fino del harmattan y de las tormentas de arena con bolsas herméticas; el desierto destruye cámaras y móviles con facilidad.
Amanece en el Puerto de Pêche para ver la llegada de las pirogas con la pesca nocturna. Recorre el mercado de artesanía y el Museo Nacional antes de cerrar el día con el atardecer en la playa de la capital.
Salida temprana en todoterreno hacia el macizo del Adrar. Detente en el oasis de Terjit para bañarte en sus manantiales termales rodeados de palmeras. Por la tarde, continúa hasta Chinguetti y duerme en una posada tradicional.
Visita matutina a las bibliotecas coránicas y al minarete de Chinguetti, símbolo de la ciudad santa. Recorre a pie las dunas cercanas antes de regresar a Nouakchott, ya sea en 4x4 o en vuelo doméstico desde Atar.







