
Bahía de Anibare
Es la mejor playa de Nauru, con una franja de arena de coral y aguas tranquilas en la costa este. Es el lugar idóneo para nadar, descansar a la sombra de los árboles y ver amaneceres sin obstáculos.
Una isla-nación donde la historia del fosfato convive con playas de coral virgen.
Nauru es el país más pequeño del planeta, un terrón de coral de apenas 21 km² en medio del Pacífico. Aquí no encontrarás masas turísticas ni cadenas hoteleras, sino un paisaje único marcado por la extracción de fosfato y una costa salvaje que se abre al océano. Si buscas el destino más remoto y auténtico de Micronesia, este es el punto final del mapa.
No existe transporte público en Nauru. La isla se recorre en coche alquilado, bicicleta o a pie, aunque el calor y la falta de aceras en algunos tramos hacen del vehículo la opción más cómoda para subir a la meseta central.

Es la mejor playa de Nauru, con una franja de arena de coral y aguas tranquilas en la costa este. Es el lugar idóneo para nadar, descansar a la sombra de los árboles y ver amaneceres sin obstáculos.

Es el punto más alto de la isla, a 71 metros, y conserva cañones japoneses de la Segunda Guerra Mundial. Desde aquí se entiende la dimensión de la isla y se divisan tanto el mar como la meseta interior.

Una laguna de agua dulce rodeada de vegetación tropical en el centro de la isla. Es uno de los pocos enclaves verdes de Nauru y ofrece un respiro fresco lejos de la costa.

Conocida como Topside, esta zona muestra el paisaje lunar resultado de la minería de fosfato, con pináculos de coral calcificado. Resulta esencial para comprender la historia económica y ecológica del país.

Junto al puerto se hallan este pozo de agua subterránea y pequeñas cuevas de coral accesibles con precaución. Son formaciones naturales poco transitadas que revelan la geología kárstica de la isla.

El antiguo embarcadero de carga de fosfato, con su estructura de gran cantidad, es un vestigio industrial icónico de Nauru. Aunque ya no opera, sigue siendo un punto de referencia visual en la costa oeste.
🌸 Mejor momento: Mayo a octubre
Lleva efectivo en dólares australianos; los cajeros escasean y no todas las tiendas aceptan tarjeta.
Alquila un coche si quieres recorrer la meseta central; las distancias son cortas, pero el calor aprieta y no hay transporte público.
Pide permiso antes de fotografiar propiedades privadas o zonas de fosfato activas; la isla tiene normas de acceso poco flexibles.
Recorre la costa este desde la bahía de Anibare hasta el distrito de Ijuw, para nadar en aguas tranquilas y caminar por la orilla de coral. Al atardecer, vuelve a Anibare para ver cómo el sol se oculta tras el Pacífico sin edificios de por medio.
Sube a Command Ridge para ver los cañones y la panorámica de la isla. Después recorre la meseta central para observar los pináculos de fosfato y termina en la laguna Buada, donde la sombra de los pandanos permite descansar del calor.
Visita el muelle histórico de carga de Aiwo y acércate al pozo de Moqua y sus cuevas. Dedica la última tarde a pasear por Yaren, donde se concentran los edificios institucionales, y organiza tu traslado al aeropuerto, situado a escasos minutos.









