Casco Viejo
El centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, mezcla balcones coloniales, iglesias barrocas y murales art deco en calles empedradas. Es el lugar perfecto para perderse entre cafés y terrazas con vistas a la ciudad moderna.
Ciudad de Panamá es una de las pocas capitales del mundo donde puedes ver operar una de las grandes obras de ingeniería humana por la mañana, perderte en calles coloniales al mediodía y cenar con vistas a un bosque tropical. Aquí te cuento cómo organizar tu escapada sin que el tránsito te coma un minuto.
El Metro de Panamá y el Metrobús conectan bien los barrios principales y cuestan menos de dos dólares el trayecto. Para el Casco Viejo y la Cinta Costera, basta con caminar; si viajas de noche o al área del Canal, usa Uber, más seguro y barato que los taxis piratas. Alquilar coche solo compensa si piensas salir a las playas del Pacífico.
El centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, mezcla balcones coloniales, iglesias barrocas y murales art deco en calles empedradas. Es el lugar perfecto para perderse entre cafés y terrazas con vistas a la ciudad moderna.

A solo veinte minutos del centro, este complejo ofrece un mirador a pocos metros de los navíos que suben y bajan entre el Pacífico y el Atlántico. El centro de visitantes explica la historia del canal con proyecciones en tres dimensiones.

Este paseo marítimo de varios kilómetros une el Casco Viejo con el barrio de Bella Vista y ofrece vistas abiertas al océano Pacífico. Al amanecer o al atardecer se llena de corredores y familias; hay zonas para sentarse y descansar.

Situado a las afueras del Casco Viejo, es el epicentro para probar ceviche de corvina a precios populares desde primera hora. Arriba hay un restaurante con vistas al puerto donde la pesca del día llega directamente de la lancha.

Diseñado por Frank Gehry en la Calzada de Amador, este museo interactivo narra la historia geológica y biológica del istmo panameño. Las exposiciones son muy visuales y el entorno ofrece vistas espectaculares de la entrada del canal.

A diez minutos del centro financiero, este bosque tropical alberga perezosos, tucanes y monos aulladores en senderos bien señalizados. Subir al mirador de Cerro Cedro permite ver el perfil de la ciudad rodeado de vegetación.
🌸 Mejor momento: Enero a abril
Lleva efectivo en denominaciones pequeñas para el Metrobús y los puestos callejeros; muchos comercios locales no aceptan tarjetas por compras menores a diez dólares.
Si visitas las Esclusas de Miraflores, llega antes de las diez de la mañana o después de las catorce para ver los barcos con buena luz y evitar las aglomeraciones de los cruceros.
En temporada de lluvias, de mayo a noviembre, las tormentas suelen caer por la tarde; planea las actividades al aire libre por la mañana y guarda un impermeable ligero siempre a mano.
Empieza en la Plaza de la Independencia y recorre las calles del Casco Viejo: la Catedral Metropolitana, el Palacio Presidencial y el Arco Chato. Almuerza ceviche en el Mercado de Mariscos y, por la tarde, camina por la Cinta Costera hasta el mirador de las Bóvedas para ver el atardecer sobre el Pacífico. Cena en una de las azoteas del Casco con vistas a la ciudad moderna.
Sal temprano a las Esclusas de Miraflores para ver el paso de los buques y la película del centro de visitantes. Después, toma un bus o Uber hasta la Calzada de Amador para pasar la tarde en el Biomuseo y pasear por las islas Causeway con vistas a la entrada del canal.
Por la mañana, sube al Cerro Cedro en el Parque Natural Metropolitano para ver perezosos y tucanes con el fondo de la ciudad. Después, baja a Albrook Mall si necesitas hacer compras o relajarte antes del vuelo, o dedica la tarde a un café en Obarrio si prefieres ambiente local.







