Guía de Viajes de Singapur

Guía de Viajes de Singapur 1

Los horizontes altísimos, la herencia colonial, la comida fabulosa...

"La ciudad más práctica y maravillosa que jamás haya visto", escribió el historiador natural William Hornaday de Singapur en 1885, "tan bien planeada y cuidadosamente ejecutada como si hubiera sido construida enteramente por un solo hombre. Es como un gran escritorio, lleno de cajones y casilleros, donde todo tiene su lugar, y siempre se puede encontrar en él". Esta sucinta apreciación parece apta incluso ahora, a pesar de que la pequeña isla se ha transformado de un entrañable y caótico puerto colonial, que encarnaba el exotismo de Oriente, en un prístino y futurista santuario del consumismo. En el proceso, Singapur adquirió una reputación, en gran parte merecida, de desalmado, pero hoy en día el lugar ha adquirido un carácter más relajado e intrigante, que logra un equilibrio más saludable entre la modernidad occidentalizada y las culturas tradicionales y la vida callejera de la ciudad-estado.

La base de la prosperidad de Singapur fue su designación como puerto libre de impuestos por parte de Sir Stamford Raffles, que estableció aquí un puesto comercial británico en 1819. El puerto desempeña un papel clave en la economía hasta el día de hoy, aunque la isla ahora también prospera en la industria de alta tecnología, los servicios financieros y el turismo, todo ello reforzado por una infraestructura súper eficiente. Todos estos logros fueron acompañados por una gran dosis de paternalismo, con la población aceptando una gestión torpe por parte del estado de la mayoría de los aspectos de la vida a cambio de niveles de riqueza que habrían parecido inimaginables hace un par de generaciones. Así, desde la independencia, gran parte de la población ha sido reasentada de los barrios bajos del centro y de los kampongs (aldeas) periféricos en nuevas ciudades, y los barrios antiguos de la ciudad han visto cómo los edificios históricos y las calles eran arrasados para dar paso a los centros comerciales

Sin embargo, aunque Singapur carece de la personalidad de algunas ciudades del sudeste asiático, tiene más que suficientes lugares cautivadores para visitar, desde elegantes templos hasta fragantes tiendas de productos medicinales y grandes edificios coloniales. Gran parte de la fascinación de Singapur surge de su población multicultural, una mezcla de chinos, malayos e indios, que puede hacer que un corto paseo por la ciudad se sienta como un salto de un país a otro, y cuyas deliciosas cocinas son un punto culminante de cualquier visita. La ciudad también se regocija con un puñado de museos históricos que ofrecen una perspectiva muy necesaria de los muchos éxitos y sacrificios que hicieron de Singapur lo que es hoy en día, además de una animada escena artística en la que no faltan el talento internacional y la creatividad local.