Hungría no empieza ni acaba en Budapest. Más allá de la capital, el país esconde ciudades medievales amuralladas, bodegas excavadas en roca volcánica y basílicas que rivalizan en tamaño con las de Roma. Este listado recorre doce destinos reales, ordenados por lo que aportan al viajero en 2026: historia viva, arquitectura singular y una gastronomía que merece planificación propia.
12 mejores ciudades para visitar en Hungría

Budapest
Budapest es la única capital europea donde conviven un parlamento neogótico a orillas del Danubio, colinas con búnkeres de la Segunda Guerra Mundial y baños termales otomanos del siglo XVI que aún funcionan. La ciudad se divide por el río en Buda, con el Castillo y el Barrio del Castillo, y Pest, de avenidas amplias y vida nocturna. Es imprescindible reservar con antelación la visita guiada al Parlamento, ya que las entradas se agotan días antes.
Eger
Eger es sinónimo de vino y resistencia: su castillo fue el escenario del asedio de 1552 contra los otomanos. El casco antiguo barroco alberga la segunda catedral más grande de Hungría y un minarete otomano del siglo XVII, el más septentrional de Europa con balcón original. A escasos kilómetros, el Valle de las Hermosas (Szépasszony-völgy) concentra más de doscientas bodegas excavadas en toba volcánica donde catar Egri Bikavér por menos de diez euros.
Pécs
Pécs fue Capital Europea de la Cultura en 2010 y conserva uno de los legados paleocristianos más importantes del país, con tumbas del siglo IV declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La antigua mezquita de Gázi Kászim, convertida en catedral tras la reconquista, es el edificio otomano mejor conservado de Hungría. El distrito Zsolnay, antigua fábrica de cerámica, reúne museos, cafeterías y murales en una superficie de cinco hectáreas.
Szentendre
Szentendre es una excursión obligada desde Budapest por su casco de calles empedradas, iglesias ortodoxas serbias y vistas al Danubio. El Museo al Aire Libre (Skanzen), a las afueras, es el etnográfico más grande del país: recrea pueblos enteros de las ocho regiones históricas en sesenta hectáreas. En el centro, el Museo Marzipan expone esculturas comestibles, aunque el auténtico atractivo es perderse entre galerías de arte y terrazas junto al río.

Sopron
Sopron limita con Austria y conserva el casco medieval más intacto de Hungría, rodeado por murallas del siglo XIII que aún se pueden recorrer a pie. La Torre del Fuego, símbolo de la ciudad, ofrece una vista panorámica de los tejados rojos y los Alpes a lo lejos. Fue escenario del referéndum de 1921 que la mantuvo en territorio húngaro, un episodio que explica su apodo de 'Ciudad Leal' y su marcado carácter fronterizo.
Győr
Győr se encuentra a medio camino entre Viena y Budapest y su centro histórico es el segundo más extenso del país, con más de quinientos edificios protegidos en quince hectáreas. Destacan el ayuntamiento barroco de la Plaza Széchenyi y los paseos fluviales donde confluyen el Rába, el Rábca y el Danubio. Es una parada ideal para quien viaja en tren entre las dos capitales, ya que la estación queda a diez minutos andando del núcleo monumental.

Debrecen
Debrecen es la segunda ciudad de Hungría y el bastión histórico del calvinismo: su Gran Iglesia Protestante es la más grande del país y acoge todavía misas y conciertos de órgano. El Museo Déri alberga el tríptico 'La búsqueda del Rey Ulises' de Mihály Munkácsy, una de las pinturas más monumentales de Europa. A pocos kilómetros, el bosque de Nagyerdő esconde un balneario art nouveau y el zoo, perfectos para una escapada de un día.
Szeged
Szeged fue reconstruida en estilo Art Nouveau tras la devastadora inundación de 1879, lo que explica la homogeneidad de sus avenidas y fachadas. La Catedral Votiva, de 1913, es la cuarta iglesia más grande de Hungría y domina la plaza Dóm, donde cada verano se monta el festival de teatro al aire libre más importante del país. La proximidad del río Tisza y el clima más cálido de la Gran Llanura la convierten en destino agradable de mayo a septiembre.
Veszprém
Veszprém fue ciudad de reinas durante la dinastía arpádida y sigue siendo sede del arzobispado católico más antiguo de Hungría. Su castillo barroco alberga la catedral de San Miguel y miradores con vistas al valle de Kálmán Kittenberger. A apenas quince kilómetros se encuentra el lago Balaton y la península de Tihany, por lo que funciona como base excelente para explorar la región sin alojarse en zonas demasiado turísticas.
Esztergom
Esztergom fue la primera capital de la corona húngara y su basílica neoclásica sigue siendo el edificio religioso más grande del país, con cien metros de largo y una cúpula visible a kilómetros. Desde la terraza se divisa el Danubio y la ciudad eslovaca de Štúrovo, unidas por el puente María Valeria, que se cruza a pie. Las ruinas del palacio real de los reyes arpádidas y el museo cristiano completan una visita que se puede hacer en excursión desde Budapest.
Székesfehérvár
Durante quinientos años Székesfehérvár fue la ciudad de las coronaciones: treinta y siete reyes recibieron la corona aquí antes de que los turcos destruyeran la basílica medieval. Hoy se pueden visitar sus ruinas arqueológicas bajo cubierta en el Jardín Románico, junto a la Plaza Várkörút. Es una de las escapadas más cómodas desde Budapest, apenas a cuarenta minutos en tren directo, y ofrece un centro histórico compacto y sin masificación.
Kecskemét
Kecskemét es la capital del Art Nouveau en la Gran Llanura: su Ayuntamiento, de 1897, es un despliegue de cerámica de Zsolnay y torres de setenta y tres metros que se puede visitar con guía. La ciudad es cuna de Zoltán Kodály y conserva su casa natal convertida en museo junto a una iglesia franciscana del siglo XIV. Es parada habitual en la ruta entre Budapest y Szeged, ideal para quien busca arquitectura secesionista lejos de las rutas más transitadas.